De la empatía que Amalia siente hacia los pescadores que día a día se enfrentan a lo tempestuoso que puede ser el mar, nace parte de lo que hoy es Kataix; guiada por las enseñanzas de su padre sobre negocios, emprendimiento e impacto social y conmovida por las consecuencias que dejó el tsunami en la comunidad pesquera de Chile en el año 2010, decide dar solución a uno de los problemas más sentidos de los pescadores y sus familias: la falta de un equipamiento cómodo y seguro que les permita reducir en número la cantidad de personas que cada año mueren por la pesca, 32 mil según datos de la FAO y 6 personas al mes sólo en Chile.

En 2017 Fernanda se une al equipo porque cree en el proyecto, en la necesidad y en que serán capaces de lograrlo independientemente de los obstáculos que se presenten en el camino. Juntas se enfrentan con gran actitud a la falta de seguridad de las personas que trabajan en el mar, a una demanda que percibe costoso el equipamiento y a tener que manejar con ingenio el material con que lo fabrican, para que éste al final de su ciclo no genere contaminación.

Probando un traje Kataix.

Basadas en el servicio integral, diseñan y con el paso del tiempo incorporan mejoras en lo que se ha convertido en su solución: un servicio de equipamiento, que incluye un traje de seguridad integral con flotabilidad automática incorporada a la ropa, que se infla en contacto con agua a presión cuando alguien cae al agua.

Por añadidura, una de las características que diferencia el modelo de negocios de Kataix de otros, proviene de la responsabilidad que Amalia y Fernanda han tomado sobre el mantenimiento de los trajes y el manejo de ellos al final de su vida útil; sus trajes son hechos a base de un material proveniente de petróleo, que cumple con todos los requerimientos que la actividad pesquera exige, pero que si se desechan de manera equivocada tienen un impacto negativo en el medio ambiente. Debido a ello es que tanto Amalia como Fernanda han incorporado la economía circular dentro de su modelo, reutilizando y transformando el material en nuevos productos para la misma industria, impactando así no solo en la vida de los pescadores sino también en el medio que se desempeñan.

Capacitando.

Pero “más allá de la venta de trajes queremos entregar conocimiento a través de alianzas” y es por eso que se han dado a la tarea de capacitar a diferentes pescadores en primeros auxilios, y a entregar herramientas que les sean de ayuda para trabajar de forma más eficiente y segura.

En el año 2018 después de haber adquirido un poco más de conocimiento sobre el mercado y su emprendimiento, decidieron aventurarse a una nueva experiencia para agregarle más valor a su trabajo y conectar con personas capacitadas que pudieran asistirles en llevar a Kataix a un nuevo nivel de crecimiento, fue así como aplicaron a la aceleradora Agora para el primer ciclo del año 2018, una experiencia en palabras de Fernanda que les ha llevado a abrirse a nuevas posibilidades.

Durante el proceso las chicas de Kataix trabajaron de cerca con sus consultores, quienes les ayudaron a estructurar mejor su empresa para la siguiente etapa. Los diferentes entregables como el one pager y el pitch deck fueron una de las herramientas que más les ayudó a conocer mejor su negocio, y con respecto al impacto lograron tener más claro lo que estaban haciendo, lo que les permitió sentirse más seguras para comunicar lo que es Kataix. Para Fernanda, el acompañamiento fue un punto clave dentro del programa, porque de la mano de los consultores aprendieron la información que un inversionista espera escuchar de un emprendedor y la mejor forma de presentarlo.

El programa asimismo, les permitió entrar en contacto con otros emprendedores – cuyas experiencias las nutrieron de manera personal – y obtener todas las herramientas necesarias para organizar sus documentos, y así poder contactar con futuros inversionistas, lo que consideran que fue la instancia más potente dentro de la aceleradora. Entre los resultados post aceleradora, colocan en primer lugar el desarrollo de un pitch contundente y en segundo lugar la oportunidad de hacer una presentación real ante un inversionista en Chile, entre otros contactos con quienes han tenido la oportunidad de seguir en búsqueda de fondos.

Amalia y Fernanda concuerdan que haber recibido la guía de Agora les permitió fortalecerse más como equipo y tener más claro hacia dónde quieren ir y cómo van a llegar.  

De sus principales logros como empresa se encuentra el haber sido capaces de comercializar el producto y posteriormente que éste fuera certificado por la Armada de Chile como Dispositivo de Salvamento, y asimismo, haber participado en la licitación nacional impulsada por el Estado de Chile (Sernapesca) en el año 2018, donde 5.000 pescadores participaron. Les dieron a escoger entre un traje Kataix y uno convencional, un 67% de ellos escogieron el traje Kataix.

Amalia y Fernanda visionan a Kataix en un futuro como un referente en cuanto a seguridad pesquera acuícola y considera que entre los valores que impulsan su labor se encuentra la empatía, para Amalia eso es lo que mueve a un emprendedor social, su capacidad de ponerse en los zapatos del usuario final para poder comprender sus necesidades; A eso también se debe agregar la capacidad de colaborar, de trabajar en equipo y por último, saber escuchar, para transformar las necesidades en soluciones.

“Emprendan desde sus pasiones, es difícil, es lento, tiene subidas y bajadas, pero desde la pasión todo se hace más fácil, le da sentido” Amalia y Fernanda.