Los disturbios sociales que los asesinatos de George Floyd y otros han desatado en los Estados Unidos reflejan años de ira acumulada en un sistema que ha funcionado para negar la agencia y la dignidad a las personas de color, cuyo dolor y reclamos por justicia han sido ignorados en repetidas ocasiones y cuyos cuerpos físicos han sido amenazados y atacados con demasiada frecuencia.

 

 

 

Como organización dedicada a apoyar a emprendedores sociales en todo el continente americano, los cuales ahora enfrentan una grave crisis económica y de salud, afirmamos nuestra solidaridad con aquellos que se han movilizado para rechazar el racismo estructural y promover la igualdad, el respeto y la paz.

 

 

 

Sabemos que las fuerzas que alimentan las protestas no existen solo en los EE. UU., sino que también impiden el progreso social y la justicia en todo el continente americano.

 

 

 

A través de nuestro trabajo con emprendedores en América Latina y el Caribe, valoramos la importancia de la acción individual: la capacidad de una persona de aportar sus pasiones y talentos para participar en el trabajo de crear algo nuevo y mejor que sirva a sus comunidades y a la sociedad en general. Liberar la habilidad humana de actuar, especialmente la de los jóvenes emprendedores, es una de las cosas más importantes que una sociedad puede hacer para mejorar. Pero muchos de nuestros sistemas, desde cómo se administra la justicia hasta cómo asignamos inversión y el capital de trabajo juegan en contra de la habilidad de actuar.

 

 

 

Un sistema económico que niega sistemáticamente su habilidad de actuar a las personas en función del color de su piel, su género o antecedentes socioeconómicos no es sostenible ni moral. Tal sistema desperdicia el talento que se requiere para ayudarnos a superar nuestros desafíos comunes. En toda América, la injusticia prospera como consecuencia de una dolorosa historia de explotación que nuestras sociedades nunca han enfrentado por completo, viejas heridas que no han sanado y que no sanarán hasta que respetemos la dignidad irreductible de cada ser humano.

 

 

 

Como emprendedores, inversionistas, actores del ecosistema y simpatizantes de la Comunidad de Agora, todos estamos llamados a utilizar nuestro poder individual y colectivo, nuestros conocimientos, redes y capital, para crear oportunidades para grupos que han sido sistemáticamente excluidos de las estructuras del poder. En América Latina, esto significa trabajar intencionalmente para aumentar la habilidad de actuar de los afrodescendientes, junto con los pueblos indígenas, las mujeres y los miembros de la comunidad LGBTQ. Significa trabajar más para promover los valores centrales de acción, empatía, curiosidad y perseverancia y construir una comunidad basada en valores compartidos de respeto y celebración de lo que cada uno traemos a la mesa.

 

 

 

Solo desmantelando las estructuras coloniales, racistas y patriarcales podemos lograr la paz, la solidaridad y el cambio que el mundo necesita con urgencia. Es un trabajo que está en el ADN de los emprendedores sociales, y es por eso que trabajamos para ayudarlos a tener éxito.

 

 

 

Recursos

 

 

 

Aquí quisiéramos compartir recursos (en inglés) sugeridos por nuestros aliados de B Lab, para ayudar a iniciar conversaciones sobre el tema de la raza y el racismo estructural en su propia organización:

 

 

 

 

 

Más específicamente para América Latina, nos gustaría sugerir algunos recursos adicionales en español: